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Alebrije Zentik

Zentik está muy orgulloso de presentar nuestra primera escultura de gran formato dentro de nuestra galería viviente, la cual es una excepcional representación de los famosos “Alebrijes” del maestro cartonero Pedro Linares, ahora realizado por el artista Rafael Baca (ALEBRIJES IK-KAN) exclusivamente para nuestro proyecto artístico, el cual es una combinación de la técnica de cartonería autentica pero con simbología Maya y tomando 6 especies de animales en peligro de extinción en la península de Yucatán: la serpiente, el venado, el colibrí, el mono araña, el pavo ocelado y el jaguar, que a su vez estas 6 especies tienen un gran significado para la iconografía y cosmovisión Maya, haciendo de esta pieza una obra de arte única con personalidad propia que recibe el nombre de “Mayabrije”. Nace en Zentik para concientizar a sus observadores sobre la importancia del reciclado, la cultura maya y el cuidado y protección de las especies en peligro de extinción.

Carta del Artista y explicación completa de su obra


Esta pieza que lleva el nombre de: ÁAK’AB AALAN SAÀSIL K'IIN (la gran noche que para al amanecer) creada para "Zentik Proyect" es el resultado de dicho proceso ya que cuenta con  todas las características de un alebrije tanto en técnica como en forma,  pero toma su identidad del lugar donde ha sido creado: la ciudad de Valladolid (antigua Zaci) que formo parte del territorio donde floreció la gran cultura Maya. La cual, además de los grandiosos sitios arqueológicos, dejo huella en su arte, su escritura y la forma en la que median el tiempo a través del Tzolkin (probablemente el calendario más exacto que ha existido en la historia de la humanidad).

Nosotros al crear esta pieza hemos decidió fusionar 6 animales representativos de esta región y que formaron parte muy importante de la iconografía de la cultura Maya: la serpiente, el venado, el colibrí, el mono araña, el pavo ocelado y el jaguar. Todos estos animales en peligro de extinción en la actualidad.

Estos seres formaron parte de la cosmovisión del pueblo Maya y en su mayoría fueron representaciones arquetípicas de las fuerzas de la naturaleza y las energías que confluían dando equilibrio al universo de estos pueblos.

Algunos de estos animales fueron tan importantes que su identidad y cualidades formaron  parte de los símbolos del calendario Maya.

Por esta razón decidimos decorar esta pieza con esos símbolos. por lo cual, el espectador puede observar a lo largo de toda su superficie los símbolos del calendario Maya de manera codificada. Estas agrupaciones de símbolos en conjunción con la representación de la espiral que era como los Mayas entendían el movimiento de tiempo, convierten a esta pieza en una obra viva y atemporal que nos habla.

 

De esta forma podemos observar como este "Ser" mezcla de serpiente con extremidades de mono araña, alas de colibrí y rasgos de pavo ocelado muestra una posición de catarsis y trance en la que de su fauces parece arrojar desde sus entrañas (léase parir) la figura de un venado, mientras de las muñecas surgen desgarrando la piel del mono, las garras de un jaguar.

Esta imagen aunada a los símbolos, las características de los animales, así como los colores empleados en la pieza nos proponen una lectura:

La serpiente, animal temido por el hombre pero al mismo tiempo respetada como representación de fertilidad, sabiduría y fuerza, y para los Mayas particularmente relacionada con la creencia (entre otras cosas...) que en su piel estaba decodificada la forma en la que había sido creado el universo... con alas de colibrí que en la región mesoamericana era concebido como representación esencial del espíritu guerrero (véase Huitzilopochtli), el mono araña representación por excelencia del arte pero al mismo tiempo del sarcasmo y la transgresión de lo establecido (vease Popol Vuh), el pavo ocelado como testimonio de la "extinción" por la mano del hombre proponen una imagen "apocalíptica" de nuestro presente, un momento de crisis en el que la negación del instinto (lo salvaje), la guerra (violencia), la falta de empatía y la pérdida de conexión con nuestro entorno (léase falta de conciencia, depredación y destrucción del medio ambiente) llega a un callejón sin salida y sin capacidad de sostenerse por si misma, entra en crisis y de manera promisoria y esperanzadora (propuesta del autor) supone el advenimiento y el surgimiento de una nueva etapa de toma de conciencia, de recuperación de nuestras identidades, de una nueva conexión con nuestro entorno y el surgimiento de una "nueva" espiritualidad basada en la concepción del ser humano como parte de un equilibrio donde asume su responsabilidad como guardián de la creación, todo esto representado en el rostro del venado que nace de las fauces de la gran madre y  donde la fuerza y el ímpetu así como y la aceptación e integración del instinto (la sombra) como parte esencial del ser humano quedan  representados en las garras del jaguar.

Trayendo a la vida un nuevo equilibrio de los aspectos sombríos y luminosos del ser humano,

Al mismo tiempo se hace un giño a la idea de que en el calendario Maya estuvo establecido que el "tiempo" era una espiral donde los acontecimientos futuros pueden ser predichos a partir de la observación del pasado  y ser reinterpretados y reinventados, ya que la espiral a diferencia del circulo (que  al recorrer su circunferencia siempre se vuelve a un mismo lugar), el punto por donde uno transita puede asemejarse mucho a otro, pero siempre se estará en un momento distinto...

En el calendario Maya quedo establecido que el final del 13 Baktun era el final de una era entendida como una gran noche y el inicio de un amanecer que traería consigo nuevas formas de relación entre el ser humano y el universo al que pertenece.

Nos gusta pensar que así es...

Autor: Rafael Baca-IK-KAN

 

 

Alebrijes Ik-Kan


En ik-kan después de años de investigación y experimentación hemos decidido sumarnos al rescate de la técnica original del alebrije que surgió de manos del maestro Pedro Linares hace mas de 80 años y a la fecha mantienen sus hijos y un pequeño grupo de artesanos en la ciudad de México. Esta decisión la tomamos por dos razones:

La primera para ayudar a preservar una técnica que se ha ido perdiendo a lo largo de los años y que es sumamente representativa del arte popular en México; "la cartonerìa", en otros lados conocida como papel mache, cartón piedra o carta pesta.

La segunda por conciencia ecológica, ya que aunque la creación de alebrijes al estilo oaxaqueño es mundialmente reconocida, su proliferación en los últimos 15 años en muy pocas ocasiones contempla programas de reforestación para mantener un equilibrio en las zonas donde se explota la madera de copal para la fabricación de dichas piezas artísticas. Nosotros al continuar con la técnica de la cartoneria nos damos a la tarea de reciclar cartón y papel en la elaboración de alebrijes y mascaras poniendo nuestro pequeño granito de arena en la preservación de nuestro medio ambiente.

Dentro de este proceso de aprendizaje hemos descubierto que el alebrije no solo es una pieza decorativa sino potencialmente un objeto artístico que refleja la cultura, las tradiciones y cosmovisión de los pueblos de México y el mundo, por tal motivo hemos decidido darle mucha importancia a la decoración de nuestras piezas. Cada pieza cuenta una historia y tiene identidad propia.

Pedro Linares, el creador de los Alebrijes


A la edad de 30 años Pedro Linares López , que era cartonero de oficio y originario de la Ciudad de México, enfermó, perdió la conciencia y cayó en un profundo sueño, el cual le revelaría unas criaturas extrañas que cambiarían su destino como artesano de La Merced.

Enfermo y sin acceso a médicos que pudieran tratar su enfermedad, sus hermanas intentaron hacerlo reaccionar con remedios caseros sin resultado alguno...

En cama e inconsciente, Pedro soñaba con un lugar extraño e interesante, muy apacible, algo así como un bosque en el que había árboles, rocas y animales; podía ver las nubes y el cielo de aquel mágico escenario. Él sentía que todo estaba en calma, no experimentaba dolor alguno y era feliz por estar caminando en ese lugar; sin embargo, de repente, las rocas, las nubes y los animales se convirtieron en criaturas extrañas; se trataba de animales que no podía distinguir porque eran de una naturaleza muy rara. Don Pedro vio un burro con alas, un gallo con cuernos de toro, un león con cabeza de perro. Todos esos animales gritaban al unísono una sola palabra: ¡Alebrijes! Gritaban más y más fuerte: ¡Alebrijes, alebrijes, alebrijes!

Pedro siguió su camino en aquel fantástico sueño y mientras recorría un sendero de piedras vio a un hombre que caminaba tranquilamente y le pidió ayuda para salir de aquel lugar. El hombre le respondió que él no debía estar allí todavía y que tenía que seguir andando pues a unos cuantos metros había una salida. Pedro corrió y corrió hasta que quedó frente a una ventana estrecha por la que apenas pudo escabullirse, momento en el que despertó.

Como al despertar se levantó repentinamente en medio de su propio velorio, al verlo reaccionar de lo que parecía ser su muerte alguien lanzó una expresión de asombro que se perdió entre rezos y exclamaciones. Pedro estaba totalmente recuperado y ya a partir de entonces empezó a recordar su sueño. Quería que su familia y todas las personas conocieran a esos animales fantásticos. Entonces, aprovechando su habilidad de cartonero, Pedro Linares tomó un pedazo de papel, moldeó esas figuras, las pintó igual a como estaban en sus sueños y así les dio entidad a los alebrijes...

El Alebrije Oaxaqueño


En la región de Oaxaca son populares los alebrijes tallados en madera de copal. Los cuales originalmente son conocidos como "tonas" o "nahuales". Estas piezas generalmente son decoradas con motivos zapotecas.

El alebrije de Oaxaca es una combinación de la tradición de talla de madera de la región y la técnica creada por Pedro Linares. Esta artesanía se introdujo en la zona de Oaxaca en la década de 1980 gracias a la realización de un taller de demostración llevado a cabo en los Estados Unidos por Judith Bronowski y contó con la participación de Manuel Jiménez y la artesana textil María Sabina, ambos originarios de Oaxaca. Los diseños de Linares se adaptaron a la técnica de tallado de madera de copal, pues esta técnica era la dominada por los artesanos de la región. La adaptación del alebrije fue perfeccionada por Manuel Jiménez, oriundo de San Antonio Arrazola.

Después de la adaptación de Jiménez el alebrije se adoptó como artesanía tanto en San Antonio Arrazola como en San Martín Tilcajete y La Unión Tejalapan. La producción de alebrijes favoreció con desarrollo económico a la región pero también generó problemas como la deforestación de los árboles de copal. El problema de la deforestación se ha tratado de compensar mediante planes de reforestación que no han sido del todo exitosos.

Entre los artistas destacables de la región de Oaxaca se encuentran Manuel Jiménez, Jacobo Ángeles, Martín Sandiego, Julia Fuentes y Miguel Sandiego.